🧀 Torta salada de Pascua (Torta o Pizza al formaggio)


"Imagen generada con IA con fines ilustrativos."

🧀
Ingredientes:

Para la masa:
500 g de harina de trigo (farina)
4 huevos (uova)
100 g de queso parmesano rallado (parmigiano)
100 g de queso pecorino rallado
100 ml de leche (latte) tibia
50 ml de aceite de oliva virgen extra
25 g de levadura fresca (lievito di birra)
1 cucharadita de azúcar
1 cucharadita de sal
150 g de queso en trozos (provolone o scamorza)

Para el relleno
 (opcional, versión más rica):

150 g de cubos de jamón (prosciutto cotto o crudo)
150 g de salami o panceta en cubos.

"Imagen generada con IA con fines ilustrativos."

👩‍🍳
 Preparación:

Activar la levadura:
Disolver la levadura con el azúcar en la leche tibia. 
Dejar reposar 10 minutos hasta que espume.

Preparar la masa:
En un bol grande, colocar la harina, los quesos rallados y la sal.
Hacer un hueco en el centro y añadir los huevos,
 el aceite y la mezcla de levadura.
Amasar hasta obtener una masa suave
 y elástica (aproximadamente 10 minutos).

Incorporar el relleno (opcional):
Si deseas una versión más sabrosa, añade los cubos de jamón, 
salami y queso.
Mezcla bien para distribuirlos uniformemente.

Primera fermentación:
Colocar la masa en un bol engrasado, cubrir con un paño y dejar reposar 
2 horas o hasta que doble su tamaño.

Horneado:
Pasado el tiempo, transferir la masa a un molde alto
 (tipo panettone o de 18–20 cm).
Dejar reposar nuevamente 30–40 minutos.
Hornear a 180 °C durante 40–45 minutos, hasta que esté dorada 
y al introducir un palillo salga seco.

Reposo:

Dejar enfriar sobre una rejilla antes de cortarla.

👨‍🍳
 Consejo del chef:

Acompáñala con salami, prosciutto, pecorino fresco y un vino tinto seco.
Si la quieres más esponjosa, 
añade una cucharada extra de aceite al amasado.
Se conserva perfectamente 3–4 días envuelta en un paño limpio 
o en una bolsa hermética.

🕰️
 Historia del plato:

La Torta di Pasqua salata (o Pizza al formaggio) es una especialidad típica de
 Umbría, Las Marcas y el Lacio.
Nació como símbolo de abundancia después del ayuno cuaresmal
 y se prepara tradicionalmente el Sábado Santo para comerse
 el día de Pascua junto con huevos cocidos, embutidos y vino tinto.
Su textura recuerda a un pan suave y esponjoso,
 con el aroma intenso del queso.


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