Salsa de tomate y albahaca
(Pomodoro e basilico)
Hay salsas que nacen humildes y acaban siendo reinas de la mesa. Esta, con su rojo cálido y perfume fresco, recuerda a las cocinas sencillas del sur de Italia, donde el tomate burbujea lento y la albahaca perfuma el aire.
Una salsa que abraza, que calma, que convierte cualquier pasta en un ritual familiar.
Olor dulce del tomate cocido lentamente.
El toque verde y fresco de la albahaca recién arrancada.
Un hilo de aceite que huele a verano.
Un sabor equilibrado, suave, envolvente.

Utensilios necesarios
Sartén grande de fondo grueso
Cuchillo y tabla de cortar
Cucharón de madera
Licuadora o pasapurés (si quieres textura fina)
Cuenco pequeño para reservar ingredientes
Pinzas o espátula para retirar el ajo
📝
Ingredientes
800 g de tomates pelados o 1 lata de tomate triturado
– Si compras la lata, ya está listo.
– Si usas frescos, no te preocupes: te explico cómo pelarlos.
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 diente de ajo (entero si no quieres picar; picado si te animas)
Hojas de albahaca fresca
Sal y pimienta
(Opcional)
una pizca de azúcar si el tomate está ácido
👩🍳
Preparación
Prepara los tomates
(si usas frescos)
Haz una cruz pequeña en la base del tomate.
Ponlos 1 minuto en agua hirviendo.
Sácalos y la piel se quita sola.
Luego aplástalos con tenedor o licuadora.
(Si usas tomate de lata, ya estás lista: salta al paso)
Calienta el aceite
Pon una sartén grande a fuego medio.
Añade las 3 cucharadas de aceite.
Sofríe el ajo
Pon el diente de ajo en el aceite caliente.
Déjalo dorar un poquito… si se pone muy marrón, baja el fuego.
No debe quemarse.
Ese es el único “riesgo” de la receta.
Añade el tomate
Echa todo el tomate dentro de la sartén.
Añade una pizca de sal.
Mezcla bien.
Cocina lento
Baja el fuego y deja que la salsa burbujee despacio 20–25 minutos.
Remueve cada tanto para que no se pegue.
Cuando la salsa haga burbujas lentas y espesas, ya está lista.
Añade la albahaca
Apaga el fuego y mezcla las hojas de albahaca.
Solo 1–2 minutos de calor residual.
🍷
Consejos de Caribella
Si el ajo te da miedo, ponlo entero y retíralo antes de servir.
Si la salsa te quedó muy ácida, una pizca de azúcar la equilibra.
Si está demasiado espesa, añade un chorrito de agua.
Si no te gustan los pedacitos, licúa la salsa al final.
Si la usas en pizza: añade mozzarella fior di latte.
Ideal para pastas frescas como tagliatelle, ravioles o gnocchi.

Maridaje
Un vino tinto joven y ligero como un Chianti.
🧒
Versión para niños
Quita el ajo.
Añade una cucharadita de azúcar.
Procesa la salsa para que quede suave y dulce.
Los peques la devoran.
Curiosidad
Esta salsa nació en Nápoles cuando el tomate llegó desde América.
La combinación tomate + mozzarella + albahaca se volvió símbolo de la bandera italiana: rojo, blanco y verde.



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